Tremendo espectáculo
En efecto, el concierto de los Messer Chups no defraudó. La sala era pequeña y estaba abarrotada de gente con la consiguiente sudada general, pero la música era tan buena y la cerveza entraba tan bien que a nadie le importó.
Los teloneros, un grupo madrileño llamados Dead Capo con una fusión de Surf, Rockabilly y Jazz pusieron a la parroquia a tono, preparada para que salieran los rusos. Estos prepararon bien su montaje en escena, ayudándose de una pantalla donde proyectaban imágenes de películas serie b de los 50-60 y, como no, de la presencia de Zombie Girl luciendo piernas y escote.
Lo más destacable del concierto fue la música. Desde el primer al último tema la gente no paró de moverse. Hay que reconocer que Oleg Gitarkin, el guitarrista, es algo fantástico, hacía tiempo que no veía algo así, sacaba sonidos de su guitarra que ponían los pelos de punta. Además se atrevieron con versiones de temas conocidos, destacando por encima de todos el “The Model” de Kraftwerk, que sonó espectacular.